Cada
día parece más inevitable que la economía española se precipite por el barranco
por el que previamente nos precedieron Grecia, Irlanda y Portugal. Hace unos
meses la culpa era de las políticas socialistas, hasta que en 2010, aquellos
que tienen secuestrado el socialismo español, se entregaron al dictado de los
mercados. Llego como un tsunami la derecha católica y arcaica de esta España
nuestra, los que decían tener el oráculo del saber, y lejos de recuperar el
futuro de esta tierra, asfixian sin remedio con sus políticas cualquier
posibilidad de futuro, están dispuestos a todos a cambio de que los mercados les
den alaguen en los foros internacionales, aunque para ello haya que entregar en
tributo el futuro de toda una generación, no dudan incluso en sacrificar a los
suyos (Rato incluido), pero ni así los mercados se sienten satisfechos. Poco
más queda que entregar, salvo medidas que hagan pasar unas líneas rojas que nos
llevarían a décadas de penuria. ¿Dónde están las promesas, las palabras que tan
claro tenían para sacar a España de la crisis, será que no lo tenían o quizás
que realmente tenían pensado hacer esto y no lo podían hacer? Este escenario
solo trae el populismo, los extremismos, el racismo, el odio, y si esto
ocurriese en España tendrá mucha culpa los que se hacen llamar políticos pero
desconocen lo que es política con mayusculas, los que lejos de estar a la
altura del momento que vive nuestro país decidieron apostar por la política minimalista
del “y tú más”, “y tú peor”.
Ante este escenario es momento de
llamar a la rebelión civil y pacifica. De llamar a la lucha.
Y
lo hago consciente de que solo habrá un mañana esperanzador, si somos capaces
de alzarnos y usar el arma de las utopías,
porque los grandes avances del ser humano se han hecho cuando nos hemos
concedido a nosotros mismos el lujo de soñar.
No podemos dejar que nos impongan los sueños, no podemos permitir que nos
diseñen sueños que se parecen aquellos que llenan nuestra vida de esperanza e
ilusión, porque los que los diseñan son los mismos que nos niegan el derecho a
ser libres de verdad. La libertad no es algo que se obtenga de forma natural,
la libertad solo se consigue luchando cada día para que sigua viva, entregando
una gran parte de nuestra energía para hacerla más limpia, más trasparente, más
verdadera, más sincera. La libertad es la mayor arma concebida por el ser
humano para acabar con la sumisión de los que menos tienen, hacia el poder. Por
eso los poderosos tras decenas y decenas de años intentando someter al ser
humano a través de la imposición y la violencia, han diseñado su propio
concepto de libertad, y nos han convencido de que somos libres, pero creedme si
os digo que hoy somos menos libres que ayer, que hoy somos menos libres que lo
fueron nuestros padres, a pesar de vivir en regímenes totalitarios, y que de no
cambiar radicalmente el rumbo nuestro futuro estará lleno de totalitarismos
también.
Se
alzaran desde sus atalayas las voces de aquellos que estando sometidos a los
poderosos, quieren haceros creer que comparten vuestros sueños, se alzaran
voces populistas que quieren apaciguar vuestra inquietud, vuestro miedo,
vuestra ansiedad por lo que acontece en el mundo, con aquellas palabras que deseáis
oír, pero creedme son un bálsamo para evitar que os levantéis en busca de
vuestros sueños, de la libertad, de una verdadera convivencia democrática. No
oigáis más voces que aquellas que quieran daros la igualdad real. Se inventaron
dioses que sometieron la voluntad del hombre durante siglos, e invocaron a sus
dioses para iniciar guerras para ser más poderosos, para someter más al pueblo,
para que la humanidad viviera resignadamente sus penurias, pero cuando el
conocimiento, la razón, la ciencia nos demostraron que sus dioses eran
invenciones para esclavizar nuestra voluntad, cuando nos demostraron que sus
dioses eran las cadenas que nos impedían ser libres, cambiaron sus dioses por
papeles llamados monedas, reinventaron el concepto de religión y la llamaron
capital, reinventaron las cadenas que nos someten dulcificando su efecto y lo
llamaron créditos, consumo, posesión, y
sus cadenas son más fuertes que los dogmas de fe de las antiguas religiones.
Hoy
el pueblo sometido, secuestrado por el poder del Dios Dinero, por sus
sacerdotes modernos llamados opinadores que usan las radios y televisiones como
pulpitos de la verdad, confunden al pueblo, y le hacen ver como normal el
sometimiento de los poderosos, del capital, de los mercados. Por eso en la oscuridad
de esta época que no ha tocado vivir…
Os
llamo a la rebelión.
Os
llamo a la lucha.
Os
llamo a poner en marcha vuestros sueños.











