Foto del diario El Pais.
El fundamentalismo asesina más de noventa personas en Noruega. El lenguaje es un arma ideológica que fulmina al ser humano. Los periodistas distinguen las distintas los delitos de formas sectarias, “el asesino de raza negra”, “el asesino era homosexual”, “un grupo de fundamentalistas islámicos”, parece que eso salvaguarda a los de raza blanca que siguen los estereotipos de las sociedades conservadoras europeas o americanas. Nada más lejos de la realidad. La masacre de Noruega es un claro ejemplo.
El fundamentalismo no conoce de razas, color, genero, creencia, filosofía u orientación sexual, porque el fundamentalismo es según la Real Academia de la Lengua “Exigencia intransigente de sometimiento a una doctrina o práctica establecida”. Todo fundamentalismo es el fracaso del proyecto democrático de la sociedad, el fracaso de todo proyecto de un mundo integrado, desarrollado, que busca la multiculturalidad y el enriquecimiento en la diversidad, el fundamentalismo es la negación del otro, de lo distinto, de la diferencia. Es el miedo a lo que lo otro, el otro me pueden aportar y cambiar.
La historia de la humanidad está construida a base de fundamentalismos de todo tipo, y son raras las ocasiones en las que la humanidad ha apostado por periodos de encuentro y convivencia pacífica, casi siempre tras una gran crisis mundial o una gran guerra.
El ataque fundamentalista de ayer en Noruega fue de un cristiano, islamofobo y de ideas de ultraderecha (según los medios de comunicación). Ataco las sedes de las instituciones democráticas, ataco un campamento de jóvenes laboristas, de jóvenes socialdemócratas, son más de noventa los muertos. ¿Es el único culpable?, no se sabe, pero lo que es cierto que es que hay un culpable moral que no es otro que la difusión de ideas absolutistas difundidas por cadenas de radio y televisión minoritarias pero de rasgos ultra politicos o religiosos que siembran constantemente el odio hacia las otras ideologías que no son las suyas o los que son acólitos de sus propios fanatismos. Son culpables los religiosos de cualquier religión que siembren el odio hacia los que no comulgan con sus ideas, con sus creencias. Son culpables todos los políticos que usan la demagogia populista de llevar sus argumentos a lugares extremadamente radicales solo para ganar un puñado más de votos. Somos culpables la sociedad en general que toleramos estas conductas y no las denunciamos.
Nadie por razón de su color de piel, por su sexo, por su creencia religiosa, por su diferencia debe de ser apartado, relegado, despreciado. La convivencia es la base de la democracia, y la democracia esta herida hoy más que nunca.
Hoy es un día triste para Noruega, para Europa, para la humanidad, igual de triste que cuando en Iraq o Afganistán o en cualquier país olvidado por la actualidad mediática un ser humano cae abatido por el odio de otro ser humano. Ninguna idea puede ser impuesta por la violencia, ningún ser humano puede sufrir discriminación. ¿Dónde están las Naciones Unidas? El Mundo necesita urgentemente de líderes.
Mi más sentido pesame a los Noruegos, a los socialdemocratas noruegos, a los compañeros y compañeras, a sus familias y amigos. ACABEMOS CON LOS FUNDAMENTALISMOS.

1 comentario:
Estoy triste por la noticia, cuando pienso que ya no tengo mas lagrimas, me sorprenden estas noticias, lo lamento mas porque fue un cristiano, lo que pasa es que hay gente que se quieren siempre sentir superiores a otros, no toleran que otros no piensen igual que ellos, Jesucristo amo y perdono aun a un fariseo que persiguio a la Iglesia(que fue despues el apostol Pablo) y no entiendo porque algunos cristianos no perdonan y aman a los musulmanes, definitivamente no entiendo.
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