martes, 1 de noviembre de 2011

Elecciones en España en mitad de una crisis económica y de valores.

En pocas horas comienza oficialmente la campaña electoral más diferente de la democracia moderna española. El escenario económico internacional ha introducido nuevos términos que serán fundamentales en los próximos meses, tales como “prima de riesgo”, “rescate”, “intervención”, “recapitalización” y otros muchos que el mundo económico usa para determinar el futuro más o menos cierto de los países. Estamos al borde de un precipicio del que milagrosamente nos vamos librando, el nuevo gobierno deberá de gestionar situaciones a las que nunca antes nos habíamos enfrentado, estando en peligro, ya no solo el presente de nuestro país, sino también el futuro no solo el inmediato, ayer la OIT hablaba del 2016 como posible fecha de recuperación sobre las cifras de desempleo, es una fecha muy lejana para muchos miles de españoles que lo estan pasando ciertamente mal.

Son muchas la voces que frente este ataque hablan de recortes, de recortes en lo público, de limitar el Estado de Bienestar. Es un coro horrible que pone en peligro nuestro futuro como sociedad, pues son muchos miles de ciudadanos que sin una cobertura adecuada de lo público no podrían salir adelante. Sin una apuesta social frente a la crisis, el futuro de muchas familias es oscuro, y una respuesta social no solo es deseable sino un imperativo de cualquiera que pretenda gobernar en España.

Pero también son unas elecciones distintas porque desde principios de año, hay un movimiento cada vez más extendido a nivel internacional que cuestiona el actual sistema democrático, y plantea que otra forma de participación, de gobernanza es posible y por supuesto más trasparente y efectivo. En España este movimiento es el 15-M, Democracia Real u otras marcas diversas que ahondan en el mismo tema. Todos somos conscientes que dentro de cuatro años nada será como es ahora, ni el sistema de participación, ni la forma de trabajo, ni la interactuación entre representantes y representados, pero ya no solo a nivel de partidos políticos, a todos los niveles de participación democrática. Los partidos con opciones de Gobierno deben entender el mensaje de la calle y aplicar las reformas necesarias para que nuestra democracia sea más participativa, y este al nivel que desea la sociedad española.

El 20 de noviembre a estas horas sabremos quienes van a gobernar este país durante los próximos cuatro años. Y comenzaremos a saber todo aquello que hoy saben que van a tener que hacer para evitar que sigamos el camino de Grecia, Irlanda y Portugal impuesto por los mercados y los grandes capitales, y que no nos van a contar en campaña. Es un momento para que todos participemos de las elecciones, que nos enteremos de lo que dicen los programas de todos los partidos, es un momento fundamental para que haya una elevadísima participación y de ella se desprenda que opinan y quiere la sociedad española. No podemos estar secuestrados por capitales mundiales que juegan con nuesto futuro como si de un tablero de Monopoly se tratase, ni podemos permitirnos politicos que crean que es ese el juego de al que hay que dar respuesta, la sociedad necesita compromisos valientes, y sociales.

Es un momento importante para todos, para nuestro futuro.