domingo, 12 de febrero de 2012

Mis "caidos por España" estan en las cunetas.




Esta noche en el Gran Debate de Telecinco se hablo de “¿olvidar la dictadura o investigarla? La gente lo que está pidiendo es enterrar a sus muertos, poder dar sepultura a los que están aún en las cunetas. Malos son todos los muertos en los enfrentamientos producidos por una guerra civil, pero los de uno de los bandos no solo fueron enterrados, si no que fueron homenajeados como héroes, esculpidos sus nombres en lapidas funerarias en las iglesias bajo el titulo “Caídos por España”. Cualquier guerra es cruel, pero mucho más lo es el asesinato indiscriminado de la población civil, pues no olvidemos que de lo que estamos hablando no es de los muertos en combate, estamos hablando de los ejecutados tras la victoria y en el transcurso de los años de la Dictadura Fascista de Francisco Franco. Fosas con restos de hombres, mujeres y niños, unos por ser socialistas, o comunistas, o anarquistas, o ateos, u homosexuales, o cualquier cosa que hiciese al hombre, a la mujer diferente de las normas fundamentales del régimen, y los otros por ser familiares, o por darles cobijo. Esa España en Blanco y Negro con música de NO-DO que decidimos dar por pasada su triste página, y los que dieron la vuelta a la página no fueron los golpistas, los genocidas, los asesinos, los violadores, los represores, los torturadores, los que decidieron perdonar y dar paso a la Transición Democratica fueron las violadas, los torturados, los represaliados, los familiares de los asesinados. La Democracia no la hizo posible un Rey, ni los líderes políticos, la Democracia escrita con letras mayúsculas la hicieron posible los que decidieron olvidar los cincuenta años de persecución y abusos. Y ahora solo piden que les devuelvan a sus muertos, para honrar su memoria, para llevar flores a su sepultura, para poder descansar en paz, pero piensan los herederos de los vencedores, que quizás eso sea mucho, que eso es revolver la memoria, y eso no es bueno para la convivencia. Y yo digo, ¿enterrar a los tuyos es pedir demasiado?, quizás los padres de la constitución debieron pensar en esto, debieron pensar que nada se puede construir si en sus cimientos no está lo más elemental que es la humanidad, la verdad, la solidaridad, el reparo de lo terrible. 

Ha sido mucha la generosidad de los vencidos, mucha la generosidad de la mayoría social, mucha la generosidad de los torturados, de los represaliados, de las violadas, de los hijos de los asesinados. Ha sido mucha la generosidad que ha permitido que muchos militares, jueces, políticos, religiosos no fuesen juzgados por crímenes contra lesa humanidad como fueron juzgados los participes del resto de países fascistas, o lo están haciendo con las dictaduras latinoamericanas. A mis abuelos, uno anarquista y el otro de la UGT, después de haber estado en la cárcel, de haber sufrido la represión franquista, jamás les oí decir que era demasiada la generosidad que se les pedía de olvidar y seguir caminando. Pero quizás haya llegado el momento de pedir que historiadores internacionales e independientes y juristas internacionales revisen la historia de España desde los últimos años del reinado de Alfonso XIII hasta el referéndum que nos doto la Constitución democrática, y determinen que paso, como paso y por qué paso, y si además de entregar los cadáveres, hay que exigir una petición pública de perdón para todos los que sufrieron de una forma  u otra durante todo ese tiempo.

Yo quiero que “a mis caídos por España” se les otorgue la misma dignidad y gloria que a los otros caídos por España esculpidos en monolitos de mármol.